cambia, todo cambia.-
Hace tiempo que no escribía cosas.. Bueno hace tiempo que no escribía cosas para subir acá, porque escribo todo el día, y no vale la pena recordar donde escribo, para no recordar junto a eso, la cantidad enorme de tiempo que pierdo al día en el compu.. En fin… No tengo ganas de escribir sobre eso. Sino lo que siempre me ocupa: el análisis acabado, mediocre o parcial de mi vida… De mi cotidianeidad citadina, como siempre la llamo.
El caso es que el curso de las cosas cambia.
Sí, eso es lo que me detiene a escribir hoy.
Resulta que es Mayo 18. Y no voy a hablar del Combate Naval de Iquique que se conmemora en un par de días más. No viene al caso, ni es importante. (Interprete ese “ni es importante” como quiera, me da igual), así que ya estamos en la segunda mitad de Mayo, y verano quedó allá atrás, y se ve tan lejos, tan distante, tan diferente, taaaan distinto. Como que uno cuando está en su presente inmediato( ya así ahora now justo en este momento como estoy ahora, valga la infinita redundancia), como que no cacha lo que va a venir, por más planes que haga para el futuro y por muy inmediato que sea el futuro que está planeando. Porque las cosas cambian, y hasta ahí llegó la planificación del futuro pz. Es como cuando uno dice “ya, mañana voy a ir al cine a ver Harry Potter” y resulta que justo hay un incendio en el cine y no puede ver la peli no más. O cuando uno piensa “ya, en 3 semanas más estoy de cumpleaños y creo que no iré a clases” y te ponen una prueba de Grecia de ayudantía justo ese día, y tienes que estudiar para la prueba y llegar a clases impecablemente después de haber tragado el almuerzo, a una hora apestosa, a escribir 5 respuestas a 5 preguntas infames. Son cosas que pasan. Que no se pueden evitar no más. Y que por más que uno planee así como la vida, no puede hacer la cosas que quiere porque, como diría Jorge Luis: “…uno aprende a construir/todos sus caminos en el hoy,/porque el terreno de mañana/es demasiado inseguro para planes…”.
Ya, tampoco estoy intentando decir: no vale la pena planear el futuro, porque todo cambia, y los planes se nos acaban en la mitad. Pero sí es como “wow, heme aquí, sin haberlo pensado antes”.
Ese es el asunto. El darse cuenta que por más que uno intente esquematizar los movimientos en la vida, siempre hay pequeñas grandes circunstancias (como diría un profe por ahí con un tono de voz característico) que nos modifica el plan inicial. Y ahí es cuando uno piensa que es bueno siempre tener un plan “B”, pero finalmente se da cuenta que por más planes “Z-9849732984” que tenga, muchas veces las circunstancias obligan a modificarlos todos y a andar a tientas por la vida.
Y tampoco es que quiera asustar a mis queridos lectores con ese sentencioso “andar a tientas”, no se trata de andar “perdido en la oscuridad de la vida así por ser”, pero sí refleja un poco eso de tener que ir decidiendo cada movimiento en el momento en que ocurren las cosas, por lo que requiere esto de un esfuerzo adicional que compone el pensar las odiadas consecuencias al asunto en cuestión y contrastarlo con lo que uno “realmente quiere” y todo esto hacerlo en el mínimo tiempo. Carajo. Es una lata po. Porque si uno tenía su pseudo-futuro totalmente bajo control, porque tenía cada acción perfectamente premeditada, con los nuevos acontecimientos se nos va a pique la magnánima proyección.
Y como que justo en ese momento tiene sentido la canción de la Violeta Parra “y así como todo cambia, que yo cambie no es extraño… Cambia, todo cambia…”. Porque esa es la verdad po, absolutamente TODO cambia, por más que queramos conservar nuestra apacible (o el adjetivo que quiera) vida. Y no es que uno lo busque… No… Insisto: son los acontecimientos, hechos, sucesos, casos, aconteceres (pásate un rollo), circunstancias las que nos obligan a modificar el plan inicial.
Pero, cambiar el plan inicial, muchas veces, no sé si la mayoría, pero muchas veces, no es malo. Es más, hay veces en que tiene grandes satisfacciones. Y eso es lo extraño de esto.
Debería suceder que en un plan perfecto, todo debería funcionar así como uno quiere, porque esa es la manera de alcanzar la felicidá!, pero no pues.
Entonces, como este es un análisis de mi vida, debo decir, que todo cambió. Que en Enero, no pensaba lo que está ocurriendo ahora. En ningún caso. Tampoco me di cuenta de cómo llegué al ahora…Pero estoy aquí. Feliz y cantando cosas felices. Es que si tuviera que evaluar mi comienzo de año, nada le hacía pensar a Carola lo que estaba por suceder (pam pam paam(8)). Extraño. Empezó Febrero, me pegué al pc… Llegó Marzo, y tuve las conversaciones pertinentes. Y heme aquí extraño mundo: una Carolo que sonríe.
Así que, hoy, exhorto al lector, a que se deje llevar un poquito más por las circunstancias, que se deje embaucar un poquito más por el destino, que tome las oportunidades que se le presentan en el camino, porque, aún cuando no estaban en el plan inicial y esto haga que se modifique el actual proyecto, no tiene por qué alarmarse. Por el contrario, puede disfrutar de esta “des-esquematización” que comienza, dejando un poco más las cosas al azar, no por eso descuidarse en sus acciones, pero pensar que mientras haga lo que “realmente quiera” sin dañar al otro, está todo bien. Déjese llevar por la situación, tome menos precauciones, mire que si la vida le está ofreciendo nuevas oportunidades es porque son posibilidades echas para usted. Tómelas. Viva un poco más. Y créame, no se arrepentirá.
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Tofdo cambia, nada es eterno, nada es seguro, nadie es inprescindible.
Bueno ver como las cosas cambian para mejor.
un abrazo.
Sin duda todo cambia, en tu alrededor, que de algún modo altera tu interior, es que todo lo construído está en tú mente,Y se desgaja cuando no es lo que pensaste, El tiempo no es mañana ni ayer, sino es HOY, AHORA, ...( Todo cambia no es de Violeta Para,es de Julio Numhauser y la hizo más conocida Mercedes Sosa)...Un abrazo.
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